El 14 de octubre de 2017, se encontró el cadáver de Bernardo Ranferi Hernández Acevedo en el naufragio de su automóvil cerca de Nejapa, Chilapa de Álvarez, en el estado de Guerrero, a medio kilómetro de un puesto de control militar. El líder político fue asesinado en la carretera Chilapa-Ahuacoutzingo, en el centro de la ciudad de Guerrero, una región particularmente afectada por la lucha entre grupos criminales que quieren controlar el tráfico y el cultivo de la amapola.
La policía fue notificada de un automóvil incendiado en la carretera y al llegar encontró el auto incendiado con los cuerpos de Bernardo, su esposa, su suegra y su conductor adentro. Ranferi, de 50 años, era un HRD respetado que había sobrevivido a la llamada Guerra Sucia de los años setenta.
Fue un mordaz crítico de Rubén Figueroa, ex gobernador de Guerrero, a quien había acusado de ser responsable del asesinato de 17 campesinos en Aguas Blancas en 1995. Como resultado, se emitieron más de 35 órdenes de detención en su contra y en 1997 se fue en el exilio en Francia durante 4 años. Cuando regresó a México en 2001, se dedicó a organizar comunidades campesinas e indígenas para exigir sus derechos.